La comedia divina o un jugador “pintoresco”

 

por Frank Mayer – revisado y valor añadido por Josep Arias

 

Marcel Duchamp: las andanzas ajedrecísticas de un pintor

 

 

                         

                        

                                     Marcel Duchamp 1887 – 1968

 

¿Porqué “una comedia divina”?

Porque, además, de gran jugador de ajedrez. Duchamp fue amigo íntimo de Salvador Dalí. Así como el Rey Midas transmutaba en oro todo lo que tocaba, Dalí tenía el don que convertir en teatro su entorno familiar y el de sus amigos.

Salvador Dalí en su libro sobre Marcel Duchamp: “El ajedrez soy yo”.

 

                                  

                               

                                Salvador Dalí – Marcel Duchamp

                                                     “la comedia divina”

 

 

Pero empecemos desde el principio:

Marcel Duchamp nació el 28 de julio de 1887 en un pequeño pueblo francés, al nordeste de Rouen, hijo de un notario (como Dalí) que además era alcalde de su pueblo..

Ya desde sus años escolares asistió a clases de dibujo en el liceo y pintó en el verano de 1902 sus primeros óleos de influencia impresionista.

En 1904 se presentó en el artístico barrio parisién  de “Montmartre”, pero sin éxito.  Incluso suspendió el examen de la École des Beaux-Arts.

A lo largo de los años siguientes, sus pinturas mostraban un cierto talento y produjo obras que no desmerecían de las de sus contemporáneos. Fue esta una época de titubeos y experimentación con diversas tendencias.

No obstante, su influencia fue muy importante para el desarrollo del surrealismo, el dadá y el pop art, Todavía en nuestros días se le considera como artista crucial para la comprensión de la post-modernidad.

 

(Comentario del glosador: ¡Bueno, ahora  basta de pintura y otras artes, ya es hora de que hablemos de ajedrez!)

 

Su esposa, Teeny Duchamp, durante el viaje de novios en 1927, pegó las piezas al tablero con cola para reprimir la gran pasión de Marcel Duchamp.

La tierna esposa estaba hasta el moño de ajedrez. Su matrimonio sólo duró tres meses.

 

                            ¡ La culpa fue del ajedrez ¡

 

                              

 

                                                 “El tablero vivo”

                                            Marcel Duchamp – Eva Babitz 1963

 

(Comentario del glosador: Este tipo de partidas tiene la ventaja de que mires a donde mires, no te aburres.)

 

Aparte de la creación artística, el ajedrez fue ocupando cada día un lugar más importante en la  vida de Duchamp:

“Cuando juegas una partida - decía - es como si diseñaras algo o construyeras un mecanismo a través del cual ganas o pierdes.

El aspecto competitivo no tiene importancia. El juego en sí mismo es muy, muy plástico.

Eso es probablemente lo que me tanto me atrajo hacia él.”

 

                                         

 

                                  Marcel Duchamp: una partida de ajedrez

                                                            Copyright metajedrez

 

 

Por cierto, Duchamp ganó varios torneos, como el Campeonato de Paris 1932  y Nueva York. Además formó parte de la selección francesa en cuatro Olimpiadas: La Haya 1928, Hamburgo 1930, Praga 1931 y Folkestone 1933. Entre sus compañeros de quipo figuró el campeón del mundo Alexander Alekhine, exiliado en Francia.

  

 

(1) Kleczynski,Jerzy - Duchamp,Marcel [B03]

Paris ol (Men) prel-7 Paris (4), 1924

 1.e4 Cf6 2.e5 Cd5 3.c4 Cb6 4.d4 d6 5.exd6 exd6 6.Cc3 Ae7 7.Ae3 0–0 8.Ad3 C8d7 9.Cf3 Cf6 10.Dc2 h6 11.0–0–0 Ae6 12.b3 a5 13.d5 Ad7 14.Axb6 cxb6 15.a4 Tc8 16.Rb1 Rh8 17.h3 Ce8 18.Cd4 Cc7 19.f4 Af6 20.Cf5 Ae8 21.Ce4 Cxd5 22.Cfxd6 Ce3 23.De2 Cxd1 24.Txd1 Tc6 25.Ac2 De7 26.Dh5 Ad7 27.g4 g6 28.Dxh6+ Rg8 29.Cxf6+ Dxf6 30.Ce4 De7 31.g5 Af5 32.Cf6+ Txf6 33.gxf6 Dxf6 34.Axf5 Dxf5+ 35.Rb2 Te8 36.Td2 Df6+ 37.Rc2 Te3 38.Dg5 Dc3+ 39.Rd1 Da1+

0–1

  en visor

 

                                                  

               

                                                                    posición final

                                       partida Kieczynski-Duchamp 1924

 

Cuando se le pidió que definiese el ajedrez, lo hizo así:

“Es un deporte violento, lo que mengua sus conexiones artísticas. Si hay que definirlo con una sola palabra, es una lucha.”

 

                                     

                             Marcel Duchamp: Los jugadores de ajedrez

 

Puede dar una idea de su gran afición por el ajedrez la siguiente anécdota: al acabar una de sus grandes obras, dejó los pinceles para entregarse por entero a los trebejos: “Mi atención está completamente absorbida por el ajedrez. Juego día y noche. Cada vez me gusta menos pintar.”

 

 

Si se hiciera un equipo con los mejores pintores de la historia cautivados por el ajedrez, Duchamp ocuparía sin duda el primer tablero.

 

                                                  

                                

 

                                         Una biografía ajedrecística sobre Marcel Duchamp      

  

Finalmente, cabe que nos preguntemos, si no solo la vida de Marcel Duchamp, sino la de todos los humanos, tienen algo de comedia durante nuestra corta estancia en esta tierra. Y ya que hablamos de comedia y ajedrez, no nos resta sino reproducir las inolvidables palabras que Cervantes puso en boca de Don Quijote y Sancho, cuando toparon con la compañía de Angulo el Malo. (Quijote, II, 12):

 

“Si no, dime: ¿no has visto tú representar alguna comedia adonde se introducen reyes, emperadores y pontífices, caballeros, damas y otros diversos personajes? Uno hace el rufián, otro el embustero, este el mercader, aquel el soldado, otro el simple discreto, otro el enamorado simple; y acabada la comedia y desnudándose de los vestidos de ella, quedan todos los recitantes iguales.

-Sí he visto- respondió Sancho.

-Pues lo mismo -dijo Don Quijote- acontece en la comedia y trato de este mundo, donde unos hacen los emperadores, otros los pontífices, y finalmente todas cuantas figuras se pueden introducir en una comedia; pero en llegando al fin, que es cuando se acaba la vida, a todos les quita la muerte las ropas que los diferenciaban, y quedan iguales en la sepultura.

-Brava comparación- dijo Sancho, -aunque no tan nueva, que yo no la haya oído muchas y diversas veces, como aquella del juego del ajedrez, que mientras dura el juego cada pieza tiene su particular oficio, y en acabándose el juego todas se mezclan, juntan y barajan, y dan con ellas en una bolsa, que es como dar con la vida en la sepultura.”

 

 

                                   

 

                                     Joan Miró: Marcel Duchamp

 

 

Concluimos con sus palabras:

 

   ¡ Cada artista no sabe jugar al ajedrez, pero todos los jugadores    

     de ajedrez son artistas ¡

 

Murió en Neuilly-Sur-Seine en 1968 y cumpliendo su último deseo, se le depositó un juego de ajedrez en su ataúd.

Barcelona, en septiembre 2006

 

fuentes literarias: Wikipedia y Leontxo García

 

 

 

  


 

 

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