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 Actualizado con fecha: 23/12/2016 08:01:28

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Mis 32 años en el Sant Martí 1:

 

Cuando se escriba la historia del 50 aniversario del Club d’Escacs Sant Martí de Barcelona, ya que el libro del 40 aniversario en el 2014 no se hizo por puro desinterés, ya que sólo yo escribí unas páginas, ésta no pondrá que yo estuve abriendo la entidad durante 25 años seguidos a las 18:00h. Bueno, algunos viernes iba a acompañar a los niños al Torneo escolar del Barcelonés. Una vez un socio me dijo que no tenía palabra porque fue al club y estaba cerrado cuando yo le había dicho que estaría abierto. En los siguientes 25 años no me lo volvió a decir.

 

Aunque una persona no forma una entidad y más bien su éxito o fracaso es el del trabajo de un grupo de gente, mi aportación a la entidad creo que fue algo significativa.

 

El problema principal del Sant Martí ha sido históricamente la falta de espacio, tenemos una sala con 22 m2, con lo cual cada vez que se hacía un torneo el fín de semana, unas 30 veces al año, había que ir el día antes a mover mesas, sillas y montar el material de ajedrez. Yo sólo monté el por equipos durante 15 años seguidos, hasta me dijeron que era porque “me aburría en casa” literalmente. Desde entonces no he vuelto.

 

Una entidad tiene futuro si alguien tiene los cojones suficientes para que lo tenga. Otro tema es el sacrificio que haya que hacer para conseguirlo. En un momento en que habíamos pasado de más de 60 socios a 30 en pocos años, yo empecé a hacer algunas actividades para el club. Yo abría cada día a las 18:00h. y esperaba que entrara alguien. Los 10 primeros años fueron durillos porque venía muy poca gente, pero con el tiempo como la gente sabía que estaba abierto y se programaron algunas actividades, la gente se fue animando. Así pasamos de 30 a 110 socios en unos 22 años.  Este año ya hemos perdido los 100 federados.

 

Mis diferencias con la junta de la entidad vienen de lejos. En el año 1999 yo era el presidente y celebrábamos el 25 aniversario. Duré 9 meses. A diferencia de lo que se ha hecho en el 2014, unas rápidas por equipos a final de año para que no se pueda decir que no se hizo nada, yo programé un calendario de actividades en diciembre de 1998. Hubo mala suerte y dio la casualidad que uno de los actos centrales que duraba un fín de semana entero, exposición de material de ajedrez, chocolatada, partida a la ciega, entrega de premios del actual torneo de verano cuando era semanal en primavera y torneo de rápidas, coincidió con la Festa catalana dels escacs, no existía el actual circuito de verano de la Fce todavía, donde nos daban una placa de homenaje. Alucinantemente no sólo hubo votación si nó que se perdió y la junta decidió no ir a buscar el premio de la Federación, con lo cual encima quedaba mal yo personalmente como su representante. No les hice caso y me fuí con cuatro socios a buscar el premio, por lo cual dimitieron cuatro miembros de la junta y yo después. Aún me acuerdo a tres de los cuatro dimitidos aplaudiendo al nuevo presidente cuando subió a buscar la placa de homenaje del ayuntamiento el año siguiente. Para que el Regidor me preguntara luego por qué no había subido yo a buscarla.

 

Yo le regalé a la entidad algún juego de madera de ajedrez, libros de ajedrez, una colección de juegos de exposición que está llena de polvo en el sótano del centro cívico y libros normales. Algún miembro de la junta quedó sorprendido por que la entidad tuviera una enciclopedia Espasa de 32 tomos. Más tarde la metieron en cajas y al final la tiraron a la basura. En realidad la enviaron a Sudamérica con otros libros porque les salía gratis. Les dije claramente que si se iban los libros me iba yo con ellos y votó toda la junta a favor de tirarlos excepto el presidente que se abstuvo. Votó a favor hasta uno que había dimitido en la junta anterior. Debían ser molestias visuales las que tuvo la junta, ya que como los libros nunca molestaron a nadie la gran mayoría de socios nunca supo de su existencia.

 

De esta manera algunos miembros de la junta votaban siempre en la misma dirección con lo cual se propusiera lo que se propusiera siempre quedaba vetado.

 

Trabajar en esas condiciones es absurdo. Lo único que vale de las personas es la fidelidad. Lo demás es basura. En la vida hay que ser buena persona pero no idiota.

 

Yo di clases de ajedrez gratis durante más de 20 años. Y lo digo porque es verdad por más que alguno que no dio ninguna le moleste. Bueno, las clases no eran gratis, pero lo que se obtenía se lo quedaba la entidad.  Creo que después de 25 años sigue siendo así. ¿Por qué? Pues porque cuando yo cogí la tesorería era un desastre y no había un céntimo en la entidad, a diferencia de ahora que es uno de los clubs más ricos de Catalunya sin lugar a dudas. Claro que yo hice cientos de viajes a la sede de la Fce, a pedir o justificar subvenciones y nunca le cargué a la entidad un solo billete de metro.  

 

Estuve pidiendo por las tiendas y subvenciones durante más de 20 años y poniendo mi dinero a disposición del club, contratando productos que no me interesaban para que las antiguas cajas le dieran alguna ayuda a la entidad. Yo como tesorero pagaba todas las facturas del club de ajedrez y cuando cobraba una subvención recuperaba el dinero. A veces la entidad me debía 6.000 €, con tal de tener el máximo dinero posible a plazo fijo. Hasta junio de 2015 estuvimos cobrando un plazo fijo al 4,5 % cuando los intereses estaban a cero. Además si a final de año el balance entre la entidad y yo era favorable a ella, le regalaba el dinero.

 

Conseguí el premi Sant Martí en modalidad colectiva, 1.500 €, cuando el resto de miembros de la junta ni sabía qué era porque nunca le interesó el movimiento asociativo ni nada que saliera de las cuatro paredes de la entidad. Como si los locales llovieran del cielo o las subvenciones se concedieran por gracia divina.

 

¿Y para qué sirvió todo ello?. Para que unos desagradecidos que no hicieron prácticamente nada en 30 años se apoderaran de la entidad, recogiendo unos frutos que no cultivaron ante el pasotismo de la mayor parte de los socios para los que tanto trabajé.

 

Nadie de la junta actual ha dado una clase de ajedrez en los últimos 25 años. La mitad de sus miembros no ha estado nunca en la sede de la federación ni en el torneo escolar de los que se juegan en Sants, tema que no les interesa, y nadie ha ido a una final de Catalunya sub-18, excepto el presidente que pasó una vez por un juvenil hace años. Y eso que algunos de ellos las jugaban hace unos 30 años. La mitad de los miembros de la junta no conoce a la directora del centro cívico donde está su sede. Ningún miembro de la Junta ha hecho unas simultáneas en los últimos 25 años.

 

En los últimos años, con diferentes excusas, han desaparecido los torneos de dobles, el activo de septiembre y el escolar. Con la de veces que fuí yo a repartir propaganda a los colegios para que se apuntaran los niños. A este paso acabaremos haciendo como algún torneo del circuito por ahí que organiza el torneo de verano como única actividad anual porque gana dinero. Debíais estar muy ocupados anulando torneos ya que ningún miembro de la junta fue a aplaudir al Manel, 42 años en la entidad, cuando el ayuntamiento le dio el año pasado la medalla que le pedí yo. El Miquel y yo sí que fuimos.

 

Me dicen que un miembro de la junta que no ha pisado nunca el primer equipo se burló de mi actuación del por equipos del año pasado. Igual no se ría tanto cuando el primer equipo baje de categoría después de mi marcha.

 

Para acabar este primer escrito decir que en la última asamblea de socios, un vago que no hizo casi nada en 30 años por la entidad, fue aplaudido por otro vago más grande todavía, los dos miembros de la junta directiva. Quizás yo no merezca un homenaje, que no me gustan, pero tampoco el desprecio de unos que no hicieron prácticamente nada por la entidad en 30 años, mientras yo trabajé como un negro.                       

 

Ll.

La Junta del Club d’Escacs Sant Martí lamenta el último texto del Sr. Ricard Llerins, publicado en esta web, donde alude a diferentes cuestiones relacionadas con el funcionamiento interno de nuestro club. También quiere dejar claro que las explicaciones dadas por el Sr. Llerins sobre diversos eventos son claramente sesgadas y dibujan una realidad no corroborada por datos objetivos ni compartida por esta Junta ni por la mayoría de los socios del Club d’Escacs Sant Martí. No es nuestra pretensión, sin embargo, negar ni subestimar el trabajo efectuado durante tanto tiempo por el Sr. Llerins: su dedicación incansable es, sin duda, digna de agradecimiento y felicitación.

 

El Sr. Llerins dimitió de esta Junta hace tres años por mostrarse en desacuerdo con diferentes resoluciones aprobadas por la mayoría. Desde la propia Junta, se le intentó hacer comprender que la democracia interna es algo irrenunciable en una asociación, cuestión fundamental que seguimos defendiendo con firmeza. Como respuesta, el Sr. Llerins dejó de colaborar, desde entonces, con la misma intensidad en las actividades del club, cosa que entendemos legítima, y empezó a transmitir a los socios su sesgada versión sobre diferentes episodios y supuestos agravios (de forma individual y también en las distintas asambleas anuales) y, ahora, a toda la comunidad ajedrecística a través del mencionado texto. Esta actitud no podemos compartirla, como tampoco el tono ni los calificativos empleados en la redacción de su escrito.

 

Es nuestro deseo zanjar la polémica en este medio con esta nota, que será única. Entendemos que prolongarla más allá no beneficiaría a ninguna de las partes y, por descontado, que el más perjudicado sería el propio Club d’Escacs Sant Martí, club al que todos deseamos, seguro, lo mejor.

 

Junta del Club d’Escacs Sant Martí

Mis 32 años en el Sant Martí 2:

AjedrezND ha decidio retirar el escrito de Ricard Llerins, ya que contenia afirmaciones que bordeavan el insulto, antes de retirarlo se lo hemos comunicado al autor

 

Cuando leí el segundo escrito remitido por Ricard Llerins me pareció innecesario hacer algún comentario, considerando que tendría que ser muy contundente para estar al nivel del mismo, y no quise. Independientemente de que ese escrito aportara algunas informaciones que pueden interesar a los socios del Sant Martí, en particular, y muchas otras personas, en general, creo acertada la decisión de retirarlo para evitar polémicas subidas de tono.

 

Quiero señalar, de entrada, que mantengo un antigua amistad  con Ricard Llerins, pese a lo cual intentaré ser objetivo en mis opiniones. Mantengo, asimismo, una excelente relación con los socios más antiguos del Club, incluidos los de la Junta Directiva, a quienes confío no afrentar con esas opiniones.

 

Todos los que hemos estado o estamos en este reducido ámbito que es el ajedrez en Catalunya, sabemos que hay clubs a los que, con carácter general, se asocia a una persona. Lamentablemente, la participación y colaboración de los socios en las actividades de los clubs es escasa, cuando no nula. Ricard Llerins ha sido la cara del Sant Martí durante muchos años, siempre a las duras y las maduras. Y su desvinculación de ese club tendrá más repercusiones de las que, ahora, pueda considerarse.

 

No parece que lo valoren así mis amigos de la Junta Directiva. Y se limitan a despachar una nota con un estilo diplomático que yo creía desaparecido con la Unión Soviética. Hay escuelas que nunca mueren.

 

Fui miembro de esa Junta Directiva durante muchos años y dimití y abandoné el Club en 2010. Todavía hay personas que creen que soy socio del Sant Martí, por tantos años que estuve.Y por las relaciones que sigo manteniendo, conozco, aunque no hasta el último detalle, el funcionamiento de la entidad.

 

Con los mismos protagonistas estelares que en la actualidad, abandoné la entidad por el incumplimiento de las resoluciones aprobadas mayoritariamente en la Junta Directiva. Resoluciones aprobadas un sábado se ponían en cuestión a partir del lunes mediante una serie de correos electrónicos, farragosos e interminables, hasta conseguir modificar los acuerdos. En un momento dado, me sentí sodomizado por el aluvión de correos electrónicos recibidos.

 

La calidad democrática y la transparencia en el funcionamiento de la entidad no fueron una preocupación de la mayoría de los miembros de las diferentes juntas en que participé. Y, tras mi marcha, la tendencia no varió.

 

Más allá de redactar notas como la publicada, sería útil que la Junta del Sant Martí se planteara algún ejercicio de autocrítica sobre su trabajo, el compromiso y dedicación de sus miembros, su reclutamiento por cooptación sin criterios definidos, los procedimientos de funcionamiento, incluyendo los temas financieros, y otros asuntos relevantes. Sólo así se puede intentar revertir una situación de la entidad que, en los últimos años, se ha deteriorado, con independencia de su saneamiento financiero.

 

Os deseo suerte tanto a los que seguís en el Sant Martí  como a Ricard Llerins, que me ha hecho participe de sus proyectos.

 

Por lo demás, ¡ Feliz Año Nuevo!

 

Ignacio Abascal Vicente

 

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